miércoles, 22 de abril de 2009

Alvin Toffler y las tres olas

El presente documento de reflexión examina algunas obras del futurista Alvin Toffler como "La tercera ola" y "La creación de una nueva civilización" donde el autor identifica ciertos rasgos de una nueva civilización que está surgiendo en el mundo.

LOS GRANDES CAMBIOS
El autor percibe tres grandes cambios en la vida del hombre desde su aparición en la tierra. El primer cambio, o la primera ola sucedió cuando aprendió la agricultura; comenzó a establecer agrupaciones más grandes, dejó su vida migratoria y su dependencia de la caza, y se organizó en una nueva forma.
La segunda ola comenzó hace 300 años con el progreso de la ciencia y los avances en el proceso de la industrialización. Superó la resistencia de la primera ola, llegó a su apogeo a mediados de los años 50 en los Estados Unidos, y actualmente se encuentra en un estado de crisis a causa de la obsolescencia de sus instituciones para abordar los problemas apremiantes de hoy.

CARACTERÍSTICAS DE LA SEGUNDA OLA
Las sociedades industrializadas se destacan en sus procesos productivos por el uso intensivo de la tecnología, por la división de trabajo y la producción en serie. Los trabajadores tienen que repetir una serie de movimientos uniformes y adherirse estrictamente a horarios de trabajo establecidos. La toma de decisiones es conforme al esquema de pirámide. Se busca la maximización sea en tamaño o en los ingresos.
En general las instituciones de la sociedad adoptan casi los mismos principios.
Por ejemplo, la educación se masifica, se da más importancia a memorizar, recibir órdenes y ser puntuales, se enfatiza la especialización y los alumnos se preparan para desempeñar su rol dentro del sistema industrializado. Hasta los hospitales y las cárceles manifiestan ciertos rasgos comunes que en breve el autor clasifica como:
a) Uniformización, b) especialización, c) sincronización, d) concentración, e) maximización y f.) centralización.
A diferencia de las sociedades de la primera ola donde el trabajador consumía directamente el producto de sus esfuerzos (lo que el autor llama prosumo), en la sociedad industrial se abre una brecha entre el productor y el consumidor. En otras palabras, como consecuencia de la especialización, la abundancia y complejidad de los productos, y el surgimiento del mercado el hombre no consume directamente lo que produce.
La familia también sufre una transformación en esta sociedad. Se comprime para incluir solamente a los padres y unos pocos hijos, sus miembros dejan de trabajar en equipo tal como sucedía en la sociedad de la primera ola, y llega a ser más móvil.
La formación de la nación estado y el sistema representativo del gobierno llega a su culminación en el período de la industrialización. Según el autor, la era industrial exigía una economía unificada, o sea acceso a mayor número de mercados, y un sistema político unificado para imponer leyes. Estos factores estimularon la creación de la nación estado y el sistema representativo que se implementó de una u otra forma en los países industrializados.
La necesidad de tener acceso a mercados cada vez más lejanos con el fin de vender sus productos, y la urgencia de comprar los recursos de otros países a precios reducidos es otra característica de la segunda ola.
Además, respecto a la energía, estas sociedades dependen cada vez más de la energía producida por el petróleo.

LAS CREENCIAS FUNDAMENTALES DE LA SEGUNDA OLA
Predominan tres ideas básicas en la era industrial.
Primero: la naturaleza es un objeto que debe ser explotado.
Segundo: el hombre es el pináculo de la evolución. Las sociedades también evolucionan y los países más industrializados representan un nivel de evolución mayor, lo que justifica la explotación de los países menos industrializados por los demás.
Tercero: el progreso se mide en términos de la tecnología o nivel material de la vida.
También se señala el énfasis en la filosofía reduccionista de Descartes quien proponía descomponer las cosas a sus elementos más simples para entender su realidad, y la idea mecanicista de la causalidad. Surge la conciencia individualista que otorga a las personas derechos definidos.

UNA CRÍTICA DE LA SEGUNDA OLA
El autor demuestra una serie de deficiencias asociadas con la organización y la subyacente mentalidad de la segunda ola que a la vez prepare el escenario para la entrada de la tercera ola.
El sistema representativo con sus campañas electorales y partidos políticos en realidad no es tan representativo. Es manipulado por los grupos de poder, y además, las sociedades industrializadas actualmente están divididas en una multiplicidad cultural, con una combinación de intereses tan divergentes que hablar de la mayoría es una quimera.
La centralización es otro problema que no facilita el manejo adecuado de las divergencias a nivel local y regional.
Por otro lado, las decisiones económicas y políticas de un país afectan a otros países, haciendo que el proceso de toma de decisiones sea cada vez más complejo, disminuyendo la capacidad de los gobiernos para emprender una acción independiente.
La organización tradicional del gobierno en departamentos tratando los problemas por separado crea mayor confusión.
El sistema centralizado es incapaz de enfrentar la implosión decisional.
No existen mecanismos adecuados para resolver los problemas transnacionales.
La sociedad industrial no puede continuar en el mismo rumbo por diversos motivos. Los recursos naturales son limitados, el proceso productivo actual con su dependencia en el petróleo es demasiado contaminante. A nivel individual se generaliza la crisis de personalidad y aumenta el descontento.
La expansión del mercado ha llegado a sus límites, la gente produce más y prosume menos.
Las armas destructivas son fabricadas con mayor perfección.
Aumenta la tensión económica y social.

LA TERCERA OLA
El autor basa su visión de la tercera ola en ciertas tendencias en los países industrializados, y en el estado de crisis que se ha apoderado de sus instituciones.
Algunas de estas tendencias son: disminución de la población de las ciudades grandes, la desmasificación de los medios de comunicación reflejado por ejemplo en revistas especializadas y Tv. por cable, el aumento de productos personalizados, la exportación de fabricación rutinaria a los países del tercer mundo, movimientos ecológicos y resurgimiento de prosumo estimulado por manuales o herramientas que permitan al usuario arreglar cosas o adquirir cierto grado de autosuficiencia.
La sociedad del futuro se distingue por descentralización de las organizaciones empresariales, el gobierno y los sistemas energéticos. La proliferación de las ciudades pequeñas permite el uso eficiente de energía. Se explorarán las fuentes de energía renovable y no contaminante, el prosumo aumentará, disminuye el consumo y el hedonismo, las tecnologías apropiadas y a pequeña escala reciben mayor atención.
Los horarios de trabajo serán más flexibles. La participación del individuo en el proceso de toma de decisiones se intensifica, dada la creación de nuevos mecanismos para elegir representantes independientes de una estructura partidaria.
El sentimiento de comunidad, la necesidad de orden y estructura en la vida, y en sí el significado de la vida reciben la debida atención en las sociedades de la tercera ola.
En cuanto a los parámetros ideológicos de la tercera ola, el concepto del progreso se amplía para abarcar los aspectos no materiales de la vida.
Cada cultura tendrá su propia manera de alcanzar un desarrollo comprensivo.
El pensamiento reduccionista se equilibra con el enfoque sistémico que recalca contextos, relaciones y totalidades.
Se pone énfasis en la relación armoniosa del hombre con la naturaleza.
Surge la conciencia planetaria e instituciones mundiales. La diversidad provee una oportunidad para el desarrollo humano.

EL FUTURO

LA CAUSA DE LA REVOLUCION INDUSTRIAL
Un punto importante que intenta explicar el autor es la causa de la revolución industrial. Antes de examinar los otros puntos mencionados anteriormente veamos esta cuestión.
El autor afirma que " pues no hubo una causa única o dominante. La tecnología por sí sola, no es la fuerza impulsora de la historia. Ni lo son por sí mismos los valores o las ideas. Ni lo es la lucha de clases. Ni es la historia simplemente un conjunto de cambios ecológicos, tendencias demográficas o inventos de comunicación. La economía sola no puede explicar éste ni ningún otro acontecimiento histórico. No existe ninguna "variable independiente" de la que dependen otras variables. Existen solo variables interrelacionadas, ilimitadas en su complejidad."
Sin embargo el autor procede a subrayar el divorcio entre productor y consumidor como el factor "más relevante para nuestros fines y reconoce la distorsión implícita en esa elección."
Evidentemente el divorcio que menciona el autor sucedió como una consecuencia del modo de aplicación de los avances tecnológicos y como tal no puede figurarse entre los factores que representan las causas de la revolución industrial.
No obstante, la pregunta que plantea el autor respecto a la fuerza impulsora de la historia es muy relevante, y una respuesta acertada a esta pregunta aclara muchas incógnitas.
Según Kant "La historia de la raza humana, vista como un todo, puede ser considerada como la realización de un plan oculto de la naturaleza para suministrar una constitución política, interna y externamente perfecta, como el único estado en el que todas las capacidades implementadas por ella en la humanidad puedan ser completamente desarrolladas."

INSTITUCIONES OBSOLETAS
Este progreso hacia la madurez colectiva de la raza humana no es constante sino cada etapa evolutiva está precedida por una etapa de estancamiento. Este estancamiento se manifiesta como un conjunto de problemas persistentes que a pesar de todo esfuerzo humano quedan sin solución. Se puede mencionar el problema medio ambiental, la pobreza y la corrupción como ejemplos relevantes de la época actual. Historiadores como A. Toynbee y sociólogos como P. Sorokin afirman que en el presente la humanidad se encuentra en esta fase de su desarrollo.
Shoghi Effendi subraya dos procesos paralelos de integración y desintegración que actualmente está efectuando cambios en el mundo.
Las observaciones de Toffler respecto a la obsolescencia de instituciones actuales se sostienen en las enseñanzas y son las que dan origen a las fuerzas de desintegración.
Según Shoghi Effendi " Si los ideales por tanto tiempo apreciados y las instituciones por tanto tiempo veneradas, si ciertas suposiciones sociales y fórmulas religiosas han dejado de fomentar el bienestar de la mayoría de la humanidad, si ya no satisfacen las necesidades de una humanidad en continua evolución, que se descarten y queden relegadas en el lugar que corresponde a las doctrinas obsoletas y olvidadas. ¿Por qué éstas, en un mundo sujeto a la inmutable ley del cambio y a la decadencia, han de quedar exentas del deterioro que necesariamente se apodera de toda institución humana?".
Las ideologías dominantes de la era industrializada, siendo limitantes y contrarias a los requisitos del verdadero progreso, exigen cambios revolucionarios que tendrán nuevos modelos.

SIMILITUDES Y DIVERGENCIAS
Aunque el autor propone cambios en el sistema del gobierno representativo y critica la política partidaria, sus ideas encuentran su mejor expresión en el sistema administrativo de la Fe que encarna las ventajas de un gobierno democrático libre de manipulación política, y que armonice los mejores aspectos de la centralización y la descentralización.
Lo que el autor promueve como el poder de minorías se plasma en las enseñanzas de la Fe en los principios como la unidad de la humanidad y la unidad en diversidad.
El autor entra en contradicción cuando al admitir lo inadecuado del concepto de la soberanía nacional y la necesidad de instituciones internacionales, rechaza la idea de un gobierno mundial.
La necesidad de la comunidad, estructura y significado mencionadas se concretiza en lazos de hermandad, leyes, ordenanzas, y explicaciones profundas respecto al significado de la existencia humana y su propósito en las enseñanzas de la Fe.
Respecto a la familia se afirma que la tendencia actual de matrimonios sin hijos, hogares con un solo padre y personas solteras seguirá aumentando en el futuro. En realidad una vez que el propósito del matrimonio sea entendido estas tendencias cambiarán. La familia nuclear cede ante familias más extendidas que se caracterizan por lazos familiares más fuertes.
La visión del futuro explícito en algunos escritos de Shoghi Effendi es comprensiva e iluminadora: "...Los recursos económicos del mundo serán organizados, sus fuentes de materias primas serán explotadas y totalmente utilizadas, sus mercados serán coordinados y desarrollados y la distribución de sus productos, será equitativamente regulada. Las rivalidades, odios e intrigas nacionales cesarán, y la animosidad y prejuicio raciales serán reemplazados por amistad, entendimiento y cooperación racial. Las causas de la lucha religiosa serán definitivamente eliminadas, las barreras y restricciones económicas serán completamente abolidas y la excesiva distinción entre clases será suprimida. Pobreza extrema por una parte, y exagerada acumulación de bienes por otra, desaparecerán. La enorme energía disipada y derrochada en la guerra, ya sea económica o política, será consagrada a aquellos fines que extiendan el alcance de las invenciones humanas y del desarrollo tecnológico, al aumento de la productividad de la humanidad, al exterminio de enfermedades, a la extensión de la investigación científica, a la elevación del nivel de salud física, a la agudización y refinamiento del cerebro humano, a la exploración de los inusitados e insospechados recursos del planeta, a la prolongación de la vida humana, y al fomento de cualquier otro agente que pueda estimular la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana."
Los avances científicos que posibilitaron la revolución industrial, sustentan el hecho de que hemos entrado a la edad de la razón, el comienzo de la adolescencia. Pero la señal de madurez que consiste en dar buen uso a la tecnología está por venir. O sea el empleo de la razón para el desenvolvimiento óptimo y universal de las potencialidades humanas y no únicamente como promotor de ventajas materiales para un grupo limitado de gente.